CARMORVANE
Un gran misterio todavía se manifiesta en San Fausto Labrador, su cuerpo incorrupto, que data del Siglo VII, se encuentra en la iglesia parroquial de la localidad alavesa de Bufanda. Hermandad de Campezo en la M.N. y M.L. provincia de Álava, particular protector de la fecundidad de los matrimonios y fiel custodio de los campos y frutos.
Bujanda es una localidad situada en la provincia de Álava, comunidad autónoma de País Vasco (España), cuadrilla de Montaña Alavesa, municipio de Campezo
Posiblemente debido a la creciente popularidad del culto a San Fausto Labrador y a las nuevas necesidades religiosas, el templo parroquial fue ampliado con dos nuevos tramos de nave en el año 1626 y reformado interiormente con la adición de un coro pocos años más tarde. También en el siglo XVII se comienza la construcción de la torre. Este siglo parece ser próspero y de importantes cambios en Bujanda, ya que es cuando se reforman las principales viviendas en fábrica que se ha mantenido hasta la actualidad y entre las que destacan las dos casas blasonadas de los Sagasty y los Arrietha.
En 1639 don Gonzalo Chacón y Belasco, obispo de Calahorra y la Calzada, donó al templo un extraordinario relicario de plata, con forma de arqueta rectancular calada, adornada con costillas, asas laterales en volutas, pie ovalado con decoración grabada y rematado por una cruz. La obra se ha atribuido a Tomás de Apellániz, platero de Logroño a quien se encargaron otras obras a lo largo de varios años.
La jerarquía eclesiástica alavesa no ha permitido comprobar, mediante sistemas como el carbono 14, la datación real del cuerpo de San Fausto de Bujanda. Dicen que el médico forense que extrajo la última reliquia, al observar de cerca la fisonomía del santo, se llevó una importante sorpresa
Se sabe que San Fausto Labrador era original de Alguaire (Lérida. Desde muy joven se dedicó a los pobres y necesitados. Se embarcó en el Mediterráneo y fue hecho prisionero por los sarracenos. Fue esclavo de un amo cruel que no dudaba en azotarle cada vez que lo encontraba rezando. Un día el amo se desmayó al ver que el instrumento de labranza realizaba la labor solo, mientras el santo oraba. A partir de esto catequizó al moro y volvieron los dos a Alguaire. Cercano a la muerte pidió a sus parientes y amigos: "después de mi muerte pondréis mi cuerpo sobre la caballería que tengo, y aquel sitio donde Dios la condujera, allí me dejaréis". El santo debió morir hacia el año 604. Los parientes y amigos llevaron a cabo su petición, lo colocaron sobre la caballería y esta vadeó los ríos Ebro, Aragón y Ega llegando a Bujanda.
Los hagiógrafos, como el propio Landazuri, lo datan en el siglo VII, medio siglo antes de que árabes y bereberes, recién islamizados, comenzaran la conquista de la península en 711.
A este santo se le atribuyen propiedades sobre la fertilidad de la tierra y los matrimonios. Uno de los mayores testimonios recogidos, asegura que Carlos IV y María Luisa de Parma. Tras recurrir al santo por su imposible fecundidad, lograron obtener descendencia y de la relación nació Fernando VII, rey de España.
San Fausto fue considerado patrono de la fecundidad, por lo que fueron solicitadas y obtenidas reliquias suyas por las reinas María Luisa de Parma(1751-1819), María Isabel de Braganza (1797-1818) e Isabel II (1830-1904).
Nos aporta Wikipedia al respecto, que según las crónicas, San Fausto dedicó una parte importante de su vida a predicar en tierras sarracenas. Esto sería más propio de siglos posteriores, cuando la conciencia de "cruzadA" se extendió con vigor por toda Europa (a partir de los siglos XII y XIII).
Existen otros anacronismos y, sin embargo, el nombre "Fausto" (afortunado, próspero), tan latino, parece confirmar una cronología temprana. Tal vez fuera contemporáneo de otros santos de época visigótica, como San Braulio (obispo de Zaragoza, † 651), San Prudencio (720, obispo de Tarazona), San Formerio...
Durante la Alta Edad Media se habían creado en esta zona de Álava, al igual que en otras zonas cercanas de La Rioja, Burgos y sur de la sierra de Cantabria, pequeñas comunidades cristianas repartidas por diversos eremitorios rupestres, como el más cercano de San Román o Marquinez, o los de Faido y Laño, en Treviño, y el más influyente de San Millán de la Cogolla. Quizá alguno de estos ermitaños fuera descendiente de los últimos colonos hispanoromanos de Antoñana, Angostina o Quintana. Pero lo más probable es que, como San Millán, provinieran de comunidades más asentadas al sur de la sierra de Codés.
Se dice que se celebran fiestas en honor a San Fausto además de en Bujanda (primer domingo de octubre), en Basauri y en Durango (13 de octubre). Es festejado también en Trescares, Peñamellera Alta (Asturias) así como en alguna población de Córdoba y Mallorca que todavía no he documentado.
Además de las de Basauri y Durango, existe la ermita de Okeluri en el valle de Orozko; una iglesia del s. XVI en La Revilla (Cantabria), en Mejorada del Campo (Madrid) una capilla barroca, otra en San Fost del Vallès (Barcelona), así como la de Redondela (Pontevedra); un colegio público en Ancín (Navarra), un monte en Estella y, cómo no, una plaza en su pueblo natal, Alguaire (Lérida).


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