CARMORVANE

La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable. Pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo de misterio. Gregorio Marañon

Generalidades  y antecedentes

Mucho se habla de las manifestaciones que la brujería produce cuando se hace uso de ella, según sea el trabajo por lo que se requiere de ella. Lo cierto que hay millones de personas que se identifican con ella y la utilizan para el bien o para el mal

 En los países africanos es una práctica común, como también se encuentra en los países latinos, centroamericanos, del Caribe, en donde se ha expandido significativamente.

 A ella van personas de distintos niveles sociales, hasta personas profesionales, con preparación académica a valerse de ella para lograr algún objetivo. No sorprende ver como su práctica se ha tornado publica  y el gran número de  médium, brujos que prestan sus servicios de acuerdo a  su especialidad, muchos obteniendo de ellos entradas económicas sustanciales, otros menos y más identificado con la línea de servicio de ayudar al prójimo.

En las antiguas Grecia y Roma estaba extendida la creencia en la magia. Existía, sin embargo, una clara distinción entre distintos tipos de magia según su intención. La magia benéfica a menudo se realizaba públicamente, era considerada necesaria e incluso existían funcionarios estatales, como los augures romanos, encargados de esta actividad. En cambio, la magia realizada con fines maléficos era perseguida.[7] Se atribuía generalmente la magia maléfica a hechiceras (en latín maleficae), de las que hay numerosas menciones en numerosos autores clásicos.

Según los textos clásicos, se creía de estas hechiceras que tenían la capacidad de transformarse en animales, que podían volar de noche y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas. Se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocar daños tales como enfermedades o tempestades. Se reunían de noche, y consideraban como sus protectoras e invocaban en sus conjuros a diosas como Hécate, Selene y Diana

Se nos recuerda y así lo expresa Wikipedia, la brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con la finalidad de causar daño

La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina "caza de brujas"). Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad  aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular.

Si bien éste es el concepto más frecuente del término "bruja", desde el siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la Wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión.

Aclaración

Se nos hace referencia, que aunque en español se utiliza en ocasiones la palabra brujo, en masculino, como sinónimo de mago, con independencia del tipo de magia que practique, el uso más frecuente del término (casi siempre en femenino) hace referencia a las personas que practican la magia negra. Incluso dentro de éstas, Julio Caro Baroja propone diferenciar entre brujas y hechiceras. Las primeras habrían desarrollado su actividad en un ámbito predominantemente rural y habrían sido las principales víctimas de las cazas de brujas en los años 1450-1750. En cambio, las hechiceras, conocidas desde la antigüedad clásica, son personajes fundamentalmente urbanos: un ejemplo característico en la literatura española es la protagonista de La Celestina de Fernando de Rojas. A diferencia de los practicantes de la magia culta, que alcanzó gran desarrollo en el Renacimiento, tanto la bruja rural como la hechicera urbana pertenecían en general a clases sociales marginadas, lo que las hacía más vulnerables a las persecuciones. Se cree que las artes de brujas y hechiceras eran transmitidas oralmente de generación en generación, por lo que todos los testimonios acerca de sus prácticas proceden de autores ajenos y muy a menudo hostiles a ellas.

La palabra española bruja es de etimología dudosa, posiblemente prerromana, del mismo origen que el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. La primera aparición documentada de la palabra, en su forma bruxa, data de finales del siglo XIII En 1396 se encuentra la palabra broxa, en aragonés, en las Ordinaciones y Paramientos de Barbastro

En el País Vasco y en Navarra se utilizó también el término sorguiña (en euskera sorgin), y en Galicia, la voz meiga.

En latín, las brujas eran denominadas maleficae (singular maléfica), término que se utilizó para designarlas en Europa durante toda la Edad Media y gran parte de la edad moderna. Términos aproximadamente equivalentes en otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones, son el inglés witch, el alemán Hexe y el francés sorcière.

NOTAS, ¿SABIA QUE?

  • A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia). Aunque el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda  en 1324-1325,[ sólo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Existen variantes regionales, pero puede describirse una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII.
  • Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema en la época, eran las siguientes :el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos, encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre, pactos con el Diablo, sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos) y la magia negra.
  • Esta idea de la brujería, predominante en la Edad Moderna y base de las cazas de brujas, era alarmante en la época, ya que se extendió la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del Diablo. La caracterización negativa de las brujas comparte algunas características con el antisemitismo (expresiones como «Synagoga Satanae», Sinagoga de Satanás, o «Shabat», para designar las reuniones nocturnas de las brujas), y tiene un fuerte carácter misógino Aunque no todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja
  • La bruja tiene un papel esencial en los cuentos infantiles, como los recopilados por los Hermanos Grimm, en donde es el personaje malvado arquetípico. Las brujas de cuento más famosas son: la madrastra de Blancanieves, que intenta asesinar a ésta con una manzana envenenada; la bruja de La Sirenita (el relato de Hans Christian Andersen), que realiza un pacto por el cual le dota de unas piernas a cambio de su voz; La bruja malvada de La bella durmiente, capaz de convertirse en dragón; La bruja de la casita de chocolate de Hansel y Gretel; La Baba Yaga del folclore ruso, reflejada en el relato homónimo de Aleksandr Nikolaievich Afanasiev, una vieja bruja que habita en una casa mágica que es capaz de caminar sobre patas de ave;
  • Se dice que hay algunas leyes que rigen la magia: Son las de la "similitud" y la del "contagio". La similitud usa los símbolos. Los símbolos están presentes en toda nuestra vida cotidiana. Un ejemplo son las señales de tráfico. La magia usa también símbolos que nuestro celebro sabe entender, si no racionalmente, inconcientemente. Por ejemplo: corazón- amor, tijeras-cortar con algo, cordones-atar a alguien...
  • La ley de contagio se refiere lo que hacemos con un objeto que pertenece o se ha hecho para una persona, sucede a esta persona. Un ejemplo son las muñecas que se usa en la práctica del Vudú.
  •  En la brujería hay que dar algo en cambio a lo que se recibe .La ofrenda puede ser en forma de dinero, de tiempo, etc. Hay que devolver algo a la sociedad y así equilibrar el universo. Se puede dar una ofrenda antes de conseguir el propósito, cuando se hace el trabajo.

*Fuente de apoyo Enciclopedia Wikipedia